Tras un sueño reparador, nos sacaron de la cama las protestas de Gizmo pidiendo a gritos el desayuno y sus ganas irrefrenables de visitar la ciudad.

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Plaza de Mayo vista desde el Cabildo

El punto de partida del itinerario fue la Plaza de Mayo, “la” plaza por antonomasia en BsAs, testigo de los acontecimientos que han marcado la historia de la ciudad y el país, y también escenario de fastos y manifestaciones diversas.

Nos sorprendieron las dimensiones relativamente reducidas de la plaza y también que no se trate de una zona peatonal sino de una isla rodeada por carriles de circulación, lo que quizás le resta encanto.

No obstante, ni el tamaño ni el tráfico pueden desviar la atención de la gran cantidad de edificios históricos que la flanquean, siendo los más emblemáticos: la Casa Rosada, el Cabildo y la Catedral Metropolitana.

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Techo del Salón Blanco
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Chimenea del Salón Blanco

La Casa Rosada es la sede del Poder Ejecutivo en Argentina y el despacho de la Presidenta, pero no su residencia. Ocupa el mismo lugar en donde se levantaba la Real Fortaleza Don Juan Baltasar de Austria durante el período español, centro militar y sede de los gobernadores y virreyes. Es decir, que desde la fundación de Buenos Aires, esta zona de la ciudad siempre ha estado ligada con el poder.

Sólo se puede acceder al edificio con una visita guiada y gratuita durante los fines de semana y festivos. Hay muchas a lo largo del día y no se reservan con antelación. Las visitas duran aproximadamente una hora y media y son bilingües castellano/inglés, lo que las alarga pero a la vez permite disfrutar un poco más de cada espacio visitado.  Para más información, www.presidencia.gob.ar/la-casa-rosada/visitas-guiadas

La entrada principal se situada bajo el gran arco que une los dos edificios originales. Durante el recorrido, se visitan salones de recepción que exhiben cuadros de pintores argentinos de diferentes épocas, el patio interior (Patio de Honor o Patio de las Palmeras), con suelo de cerámica inglesa, o las majestuosas Escaleras de Honor, con balaustrada y zócalos en mármoles de Carrara. Pero existen un par de dependencias que nos llamaron la atención.

La primera, el Salón “Martin Fierro”, la sala de espera o recepciones, con un gran mural dedicado al gaucho Martín Fierro, protagonista del poema homónimo de José Hernández, uno de los libros nacionales de Argentina. Si bien el salón como tal no es extraordinario, fue sorprendente ver como los argentinos presentes en nuestro grupo recitaban al unísono algunos versos de la obra… ¿qué podríamos recitar los españoles? ¿El Quijote? ¿Calderón de la Barca? ¿una canción de Camela?

La segunda, y más espectacular de todas, el Salón Blanco, donde se realizan los actos de mayor trascendencia. Preside el salón una chimenea sobre la cual están instalados el busto de la República, en mármol de Carrara, y el Escudo Nacional, en bronce sobre placas de mármol; rematando el conjunto un par de ángeles, en madera patinada, que tocan trompetas de gloria… En el techo, una pintura celebra la Revolución de Mayo y la Declaración de la Independencia y, de su centro, cuelga una araña francesa con ¡más de 450 lámparas! En fin, que se note el poderío, que no por nada Argentina fue la quinta potencia del mundo… hace 100 años.

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Sala para retransmisiones de la Presidenta
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Despacho de Eva Perón

La actual Presidenta ha permitido el acceso a otros espacios interesantes, como el Salón de los Pintores Argentinos, el de las Mujeres Argentinas o el de los Patriotas Argentinos; como puede verse, todo muy argentino y muy patriótico.

Pero, ¿qué es lo que cualquiera con un poco de gusanillo teatral espera ver en la Casa Rosada?Evidentemente: ¡¡EL BALCÓN!! Y la respuesta es: NO, no puede visitarse… pero con matices. Es posible recorrer el que fue despacho de Eva Perón y salir al balcón principal del edificio, desde donde hay unas vistas increíbles de la plaza, el cabildo y la Catedral, pero el balcón lateral, desde el que Evita se dirigía a la gente, ese, no es posible pisarlo.

Sea o no el balcón exacto, nadie en nuestro grupo se resistió a asomarse y fotografiarse brazos en alto. En nuestro caso, viajando con un Gizmo criado en Broadway (no olvidemos que Gizmo Saint-Mark fue adoptado en NYC), pasamos un poco de apuro por si le daba por subir corriendo a la balaustrada y empezar a lanzar soflamas peronistas mezcladas con Lloyd Webber, pero mejor corramos un tupido velo…

Nota increíble pero cierta: la guía, muy profesional, remarcó que nunca, NUNCA, Eva Perón salió al balcón y cantó “Don’t cry for me, Argentina”… ¿cuántas veces se lo habrán preguntado?

Opuesto a la Casa Rosada, se encuentra el Cabildo, antiguo ayuntamiento colonial y, actualmente, museo. Vale la pena pagar la entrada no tanto por el interior del edificio, que ha sido muy modificado a la largo del tiempo, o por el museo, una serie de murales explicativos de la historia de Argentina y Buenos Aires, sino por las fantásticas vistas que el balcón de la planta superior brinda de la plaza.

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Mausoleo de José San Martín
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Gizmo con el Cabildo al fondo

La Catedral Metropolitana, dirigida hasta hace poco por un tal Jorge Bergoglio, tiene una facahada neoclásica y un frontispicio con escenas bíblicas; el interior es todo muy neo: neobarroco, neorrococó… Tal vez lo más interesante sea la nave lateral donde se encuentra el mausoleo del general José San Martín, el mayor héroe del país, y las tumbas de tres de sus generales. La entrada es gratuita, tanto a la catedral como al mausoleo.

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Edificio “La Prensa”
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Quijote apuntando a Evita

Después de unas cuantas fotos a Gizmo, tomamos la Avenida de Mayo, que  parte de la plaza y une el poder ejecutivo (Casa Rosada) con el legislativo (Congreso). Fue la primera avenida de la ciudad, trazada a imagen y semejanza de las avenidas de las grandes ciudades europeas y símbolo, por ello, de las aspiraciones de modernidad de ese período (finales del XIX). Recorrer su apenas kilómetro de largo es un paseo evocador de la belle èpoque argentina. Sus edificios están, en general, bastante bien conservados y, aunque son de estilos diversos, sus alturas son uniformes. Nosotros nos quedamos con un edificio de cada extremo de la Avenida.

En el extremo que da a la Plaza de Mayo, el espléndido edificio que fue sede del diario “La Prensa”, con una monumental estatua-farola coronando su torre central. El fundador del diario, José C. Paz, se convirtió en una figura omnipresente en nuestro viaje, debido a la impronta arquitectónica que dejó en la ciudad: el edificio “La Prensa”, el Palacio Paz y su mausoleo en el cementerio de La Recoleta.

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Palacio Barolo
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Vistas desde el Palacio Barolo

En el extremo próximo a la Plaza del Congreso, el Palacio Barolo, que fue durante unos años el mayor rascacielos de BsAs gracias a sus 100 metro de altura. Su fachada y su decoración están plagadas de referencias a la Divina Comedia (¡cosa que le da cierto toque simbolista arcano que mola bastante!) y, de hecho, en el vestíbulo se halla una maqueta de lo que estaba destinado a ser mausoleo de Dante. Y es que el señor Barolo estaba convencido de que las guerras acabarían con Europa y de que la Argentina tenía la misión de recoger el legado cultural de aquella civilización arrasada, y continuarlo.

En la torre del edificio hay instalado un faro giratorio al que se puede subir (si no se padece de vértigo) y disfrutar de, sin duda, una de las mejores vistas de la ciudad. El faro solo se enciende una vez al mes. La subida al faro y el interior del edificio pueden recorrerse en una visita guiada, de pago, que se realiza a unas horas determinadas, y que conviene reservar previamente: www.palaciobarolotours.com.ar

¡Un alto en el camino! Hay que alimentar la mente y el cuerpo, y la tripita de Gizmo. Un pequeño restaurante peruano (Restaurante Chan Chan), detrás del Palacio Barolo, fue un lugar genial para descansar un rato y tomar fuerzas.

La Plaza del Congreso, diseñada por Carlos Thays, es una de las de mayor extensión de la ciudad, y actúa como antesala del Palacio del Congreso. Incluye una réplica de “El Pensador”, fundida del molde original y firmado por el mismo Rodin. Lo más estacado en la plaza es el monumento a los Dos Congresos, eregido en conmemoración de la Asamblea General Constituyente de 1813 y del Congreso de la Independencia de 1816. Al fondo de la plaza, en una magnífica perspectiva, se levanta el imponente Palacio del Congreso, con una gran cúpula revestida en bronce, y donde se ubican tanto la Cámara de los Diputados como el Senado. El interior del edificio puede visitarse, pero nosotros nos conformamos con el exterior.

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Plaza del Congreso
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Puesta de sol en la Plaza del Congreso

La puesta de sol en esta plaza, con el monumental Palacio y un cielo detrás de él encendido en mil tonalidades de rosa y naranja, es preciosa, y un epílogo inmejorable para concluir una jornada de visitas, ¡porque incluso un Gizmo Viajero tiene que descansar!

Al día siguiente (domingo), volvimos a la Plaza de Mayo, pero esta vez sólo como punto de partida para recorrer el barrio de San Telmo y su tan mentada Feria. Este barrio, uno de los más tradicionales de BsAs, se encuentra entre los dos núcleos fundacionales de la ciudad: el parque Lezama, en cuyos alrededores se cree que tuvo lugar la primera fundación, fallida, a cargo de Pedro de Mendoza en 1536; y la actual Plaza de Mayo, en donde Juan de Garay llevó a cabo la segunda, y definitiva, fundación en 1580.

Apunte literario: Siempre hemos creído que la literatura es una buena manera de conocer un país y, sin ser una obra maestra, “Misterioso Buenos Aires”, de Manuel Mújica Lainez, es un buen libro de relatos a través de la historia de BsAs y, de hecho, se abre con dos relatos que evocan las dos fundaciones de una manera muy vívida.

San Telmo fue el barrio residencial de la clase alta hasta que la epidemia de fiebre amarilla de 1870 obligó a sus habitantes a trasladarse hacia el norte. Los edificios abandonados, con el tiempo, fueron ocupados por familias con menos recursos e inmigrantes europeos, que los partieron y convirtieron en casas de vecindad cada vez más humildes, dando lugar a las denominadas “casas chorizo” (http://es.wikipedia.org/wiki/Casa_chorizo). El Pasaje de la Defensa, bien conservado, constituye un interesante ejemplo de esta evolución de los edificios de San Telmo.

Los domingos se celebra en la Plaza Dorrego la Feria de Antigüedades, y lo cierto es que elegimos el domingo como día para visitar la zona atraídos por dicha Feria. Fue un chasco. El éxito de la Feria ha desbordado los márgenes de la Plaza y en la actualidad a lo largo de toda la calle Defensa, que une la Plaza de Mayo con la Plaza Lezama, se han instalado puestos de “artesanía” (por no llamarlos puestos de baratijas). En la misma Plaza Dorrego, tampoco los tenderetes nos llamaron especialmente la atención, exponiéndose en la mayoría de ellos vajillas y cuberterías. Como colofón, las multitudes que abarrotan ese día la zona hacen que resulte un paseo bastante agobiante. Y es una pena, porque el barrio concentra un buen número de interesantes iglesias y edificios religiosos del período colonial, como la basílica de San Francisco, la iglesia de San Ignacio de Loyola, la neoclásica basílica de Nuestra Señora del Rosario, en cuyo atrio se halla el mausoleo del general Belgrano, o la parroquia de San Pedro Telmo. Edificio religioso que destaca por su arquitectura, fuera de lugar, es la Iglesia Ortodoxa Rusa, con sus pequeñas cúpulas doradas en forma de cebolla frente al Parque Lezama.

Si sois previsores (en domingo se necesita reserva), y os gusta comer bien, aceptad un consejo: “Parrilla 1880”.

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Basílica de San Francisco
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Basílica de Nuestra Señora del Rosario

GIZMO TE CUENTA

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Don’t cry for me, Argentina

Tras sacar a los papas de la cama y que me diesen el desayuno, empezamos la jornada visitando la Casa Rosada…. y sí, ¡era color rosa!, pero nada de rosa chicle como había imaginado. A los Gizmos nos encantan las casas de colores, pero estamos super fustrados porque no nos dejan pintar la nuestra. ¡Viva la libertad policromática! Mi momento favorito de la visita fue cuando, en el Salón de las Celebridades Argentinas, ¡encontré a mi amiga Mafalda! En la escalera Carpani, la guía nos detuvo ante uno de los cuadros, y nos preguntó qué veíamos. Estaba claro que el pintor había retratado un Gizmo, pero la gente repondía “un dragón”, “un arco iris”… En fin, que ni la guía acertó cuando reveló que el dibujo era… ¡un gaucho!

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¡Esta balaustrada es un tobogán fantástico!

Mucho mármol, mucho patio, y todo muy solemne, pero tras semanas de ensayos me quedé sin poder cantar como Evita en su balcón…. ¡y eso que soy de NuevaYork y la he visto en Broadway! Descamisados Gizmos del mundo, ¡uníos!

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Gizmo buscando a Bergoglio

Pensé  que Cristina nos invitaría a desayunar (los Gizmos Viajeros solemos desayunar varías veces al día) y podríamos discutir sobre los asuntos que interesan a la humanidad, como la reducción de los aranceles al comercio de chocolate o la nacionalización gízmica de los productores de dulce de leche, pero me enteré de que en esta Casa no vive nadie…

La Plaza de Mayo estaba tranquila a esa hora de la mañana, y fue imposible liarla, así que me contenté con unas cuantas fotos… La fachada de la catedral me pareció un poco sosa. Las catedrales barrocas, ¡esas sí que son chulas! 

Recorrimos la Avenida de Mayo y pude ver de lejos el Obelisco, pero no entendí que significaba, ¿para qué quieres algo tan alto si no puedes subirte a disfrutar las vistas?

Casi al final de esta Avenida está el Palacio Barolo, desde entonces, ¡una de las grandes atalayas de los Gizmos! El faro en la torre me sirvió para tomar ideas de decoración de nuestra atalaya en Barcelona…

Comimos en un restaurante peruano y los papas me preguntaron si me gustaría ir a Perú… ¿alguien lo duda?

El día de San Telmo tampoco estuvo mal pero con mis piernecitas es muy difícil caminar por una calle adoquinada, así que me subí a la mochila y desde allí pude ver todos los tenderedes de la feria. Me encantan los mercadillos… ¡pero este era un poco cutre! Había iglesias de las que me gustan, doradas y llenas de cosas, y algo que me dejó muy decepcionado: ¡”las casas chorizo” no eran nada de lo que me esperaba! ¡Ahora comprendo lo triste que volvió Gizmito de Rio de Janeiro cuando descubrió que el “Pao de Açucar” no se come!

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Gizmo en la Plaza del Congreso
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Palacio del Congreso

ALGO MÁS

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Papa Carlos en el Palacio Barolo

Varios apuntes a las visitas en la zona de Mayo y San Telmo…

Si os gustan las vistas, aparte del Palacio Barolo, el Ministerio de Cultura de la Ciudad dispone de un programa llamado “Miradores de Buenos Aires”, que permite acceder, mediante visita guiada gratuita, a las azoteas de tres edificios emblemáticos de la ciudad, y disfrutar de sus vistas: el edificio COMEGA, el hotel Panamericano y la galería Güemes. Nosotros no pudimos apuntarnos porque la semana de nuestro viaje, al incluir varios festivos, el programa se había cancelado, pero aun así, seguro que vale la pena.

El recorrido de Mayo no acabó en la Plaza del Congreso, donde también nos llamó mucho la atención un edificio art nouveau semiderruido: “Confitería El Molino” (esquina Rivadavia / Callao), sino que subimos hasta la Avenida Corrientes, el Broadway bonarense, donde se concentran los grandes teatros de la capital (y decimos los “grandes” porque la ciudad está llena de pequeñas salas que hacen de ella una de las más vibrantes, escénicamente hablando), y la recorrimos hasta la Avenida 9 de Julio y el Obelisco.

Para comprar entradas con algún descuento, ya que los precios de las obras “comerciales” (por llamarlas de alguna manera) son los mismos que en Barcelona, podéis probar con: www.ticketsbuenosaires.com.ar/ o veamasdigital.com.ar/

Una crítica teatral: nosotros vimos “Una relación pornográfica”, de Philippe Blasband, con Cecilia Roth y Dario Grandinetti, dirigidos por Javier DualteYa conocíamos el texto, tanto por la película como por haberlo visto anteriormente en teatro, y la verdad, fue la peor versión de lejos, con una mal operada Cecilia Roth poniendo morritos que ni Lina Morgan y una dirección absurda que convirtió una historia nostálgica en un chiste.

GIZMOVALORACIÓN

gizmogizmogizmo CASA ROSADA

gizmogizmogizmo PALACIO BAROLO

gizmogizmogizmo PLAZA DEL CONGRESO

gizmogizmogizmo PASEO POR SAN TELMO

gizmogizmogizmoAVENIDA DE MAYO

gizmogizmoCATEDRAL METROPOLITANA

gizmoCABILDO

GremlinsFERIA DE ANTIGÜEDADES DE SAN TELMO

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