La visita a Retiro puede empezar por el Teatro Colón, uno de los grandes teatros de ópera del mundo, tal vez no a nivel artístico hoy en día, pero sí en el imaginario de todo aficionado. Las reformas que se han llevado a cabo, y durante las cuales el teatro permaneció cerrado, le han devuelto todo su esplendor… ¡y qué esplendor!

Papa Javi y la vista posterior del Teatro Colón
Papa Javi y el Teatro Colón

El Colón es un edificio de estilo ecléctico típico del Buenos Aires de principios del siglo XX. Su dilatada construcción duró 18 años… ¡tiempo de sobras para cambios de arquitectos, asesinatos y quiebras financieras!

La Sala Principal es el corazón de cualquier teatro y en el Colón nos encontramos con un corazón inmenso: planta italiana (forma de herradura) de 75 metros de diámetro y casi 2.500 asientos, seis niveles de palcos y una maravillosa cúpula pintada.

Mala fotografía de los fantásticos vitrales de la cúpula del hall.
Mala fotografía de los fantásticos vitrales de la cúpula del hall
Lámpara y frescos de la Sala Principal.
Lámpara y frescos de la Sala Principal

Es un teatro MUY grande, seguramente el mayor teatro de ópera con esta estructura, pero a pesar de su tamaño su acústica es legendaria. No sabemos cómo era antes de la reforma, pero damos fe de que actualmente es maravillosa. Pero no sólo la sala principal destaca en el edificio: el hall de entrada, con sus suntuosas escaleras y su cúpula de vitrales, así como los salones del primer piso convierten al Teatro en, no nos cansaremos de repetirlo, el teatro de ópera más elegante que hemos visitado (ni Viena, ni París, ni Milán, ¡ni ná!).

Y tras la descripción, los consejos para la visita, ya que en nuestro caso las chicas de las taquillas no nos proporcionaron información demasiado precisa…

Verdi y Wagner enfrentados en el Salón de los Bustos.
Verdi y Wagner enfrentados en el Salón de los Bustos

La visita guiada es de pago, con precio diferente para argentinos o turistas (lo que nos parece algo tercermundista a estas alturas) y duración aproximada de una hora. Es recomendable comprar la entrada con antelación o llegar con mucho tiempo, ya que se trata de una de las mayores atracciones de la ciudad. En nuestro caso, la compramos con un día de antelación y así nos presentamos a la hora estipulada.

La visita guiada no incluye nada que no pueda verse si se asiste a una representación, ya que no se incluyen ni el escenario ni la parte técnica. Eso sí, en las taquillas hay colgado un cartelito ¡anacrónico! que exige formalidad en el vestir, aunque el incumplimiento de este código no supone, al menos en nuestro caso, la imposibilidad de acceder a la sala (tampoco íbamos en bermudas y chanclas).

Nosotros nos apuntamos a la visita guiada y también conseguimos entradas (por la patilla… ¡ésa es una de las razones por las que los Gizmos adoran a su tito Sergio!) para escuchar a la Orquesta Sinfónica Juvenil Simón Bolívar, dirigida por Gustavo Dudamel.

La Orquesta Sinfónica simón Bolivar en pleno ensayo.
La Orquesta Sinfónica simón Bolivar en pleno ensayo

No comentaremos nada sobre que cada concierto de esta orquesta se acabe convirtiendo en un show de reivindicación nacionalista con profusión de banderas, vivas, etc. Sí diremos que lo que representa como proyecto social y educativo tiene toda la simpatía y el apoyo de los Gizmos Viajeros.

El Salón Dorado, paseo y postureo en los entreactos.
El Salón Dorado, paseo y postureo en los entreactos

En el entreacto del concierto, nos acercamos al Salón Dorado… ¡y no había nadie! Fue un momentazo tener aquello para nosotros solos: de golpe nos transportamos por unos instantes mágicos a la belle époque argentina…

Cerca del Teatro, en el cruce de la Av. 9 de Julio con la Av. Corrientes, se encuentra el Obelisco, símbolo de la ciudad y visible desde varios puntos del centro. Eso significa foto obligada para Gizmo Saint-Mark, y diez minutos de poses.

Gizmo dando indicaciones de como debemos hacerle la mejor foto.
Gizmo indicando cómo hacerle la mejor foto

De allí subiendo por Av. Libertad paramos en la esquina con Av. Córdoba para admirar el Teatro Cervantes, fundado por María Guerrero, y continuamos nuestro camino para llegar a la Av. Santa Fe, que recorrimos hasta la Librería Ateneo Splendid, un antiguo teatro reconvertido en la que se considera una de las librerías más bonitas del mundo. Hojear libros, tomar un café, allí se respiraba relax y buen rollo.

Libreria Ateneo Splendid, antiguo teatro reconvertido.
Libreria Ateneo Splendid, antiguo teatro
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Palacios de la Av. Alvear

Retiro es el barrio más típicamente parisino de Buenos Aires. Sus mansiones de principios del siglo XX (parece que todo sea de la misma época, pero es que ya hemos comentado que Argentina estaba forrada a finales del XIX) pertenecieron a las familias más destacadas y forman un hermoso conjunto bien preservado. En la Av. Alvear, en la manzana entre las Av. Rodríguez Peña y Montevideo, se encuentran tres de las más espléndidas: la Residencia Maguire, la única que mantiene su función originaria, si bien se veía un tanto abandonada; el Palacio Duhau, transformado en hotel de lujo; y el Edificio de la Nunciatura Apostólica, que ha alojado a varios Papas en sus visitas a Buenos Aires. ¿Se alojará aquí el nuevo Papa cuando visite su ciudad?

Fuente de Canaletes en Plaza Catalunya
Fuente de Canaletes en Plaza Catalunya

La Av. Alvear nos condujo a la Plaza Pellegrini, con palacios reconvertidos en las actuales embajadas de Francia y de Brasil, y a la Plaza Catalunya, con hermosas vistas de la embajada francesa y una réplica de la “Font de Canaletes”, donde suponemos que los aficionados al fútbol celebran las ligas del Barça y Messi. De allí llegamos a la Plaza San Martín, quizás la plaza más personalidad que vimos en BsAs y en cuyo trazado actual también intervino Carlos Thays.

Desde lo alto de la barranca, que en el pasado descendía hacia el Río de la Plata, puede disfrutarse una vista de Retiro y Puerto Madero. Rodeando la Plaza, se levantan, entre otros, el Edificio Kavanagh, el Palacio Anchorena y el Palacio Paz. 

Gizmo Kong a punto de trepar por el Kavanagh
Gizmo Kong a punto de trepar por el Kavanagh

El Kavanagh es un edificio de estilo racionalista, construido en 1935 y, en su tiempo, el más alto de América Latina, con 33 pisos. Es uno de los símbolos de BsAs debido en parte a la forma escalonada de sus pisos superiores, que le da un perfil muy especial. No puede visitarse, ya que se construyó como edificio de viviendas exclusivas, y sigue siéndolo.

El Palacio Anchorena alberga en la actualidad la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores y, aunque parece que se puede visitar, sus horarios son muy erráticos… unos te decían un día, otros el día siguiente… ¡no conseguimos aclararnos!

Rey Sol en el Palacio Paz
Rey Sol en el Palacio Paz

El Palacio Paz sí tiene un horario de visita oficial, visita guiada y de pago. No estábamos muy seguros de qué nos encontraríamos pero este lugar constituyó sin duda uno de los puntos culminantes de nuestra estancia en la ciudad y nos ayudó a hacernos una idea de la primerísima potencia que fue Argentina entre finales del siglo XIX y el crack del 29. Su dueño, José C. Paz, fundador del diario “La Prensa”, falleció antes de que acabaran las obras y su esposa e hijos habitaron el palacio apenas unos años ya que, como consecuencia de la crisis, la familia se vio obligada a venderlo. Y es que parece que las crisis no siempre las han pagado las clases media y trabajadora…

Cúpula del Gran Salón de Honor
Cúpula del Gran Salón de Honor

Un adjetivo, y no es una exageración: ¡VERSALLESCO! Todos los salones del Palacio están decorados con el máximo lujo, como el Gran Comedor de Honor, con muebles tallados a mano en nogal italiano y una formidable chimenea con la Diana cazadora y Júpiter colocados a modo de cariátide y atlante; la Gran Galería de Honor, decorada al estilo renacimiento francés y flanqueada por asientos con doseles en cuyos respaldos se han tallado figuras que representan a miembros de la nobleza francesa; la Sala de Estar, de estilo rococó; el Salón de Baile, inspirado en el Salón de los Espejos de Versalles; o el Segundo Comedor, con una fantástica puerta corrediza con vitrales modernistas. Pero lo mejor está reservado para el final: el espectacular Gran Salón de Honor, utilizado para recibir a los invitados de mayor rango. Se trata de un ambiente circular, con doble altura, revestido de diversos mármoles, decorado con columnas y pilastras, y con una enorme cúpula conformada con vitrales por los que penetra la luz.

Detalles del Palacio Paz
Detalles del Palacio Paz

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En el bajo de la barranca, desde la Plaza San Martín, se encuentra la Estación Retiro, inaugurada en 1915 y por muchos años la terminal más importante de América Latina tanto por sus adelantos técnicos como por su monumentalidad y calidad arquitectónica. Actualmente, el ambiente humano de los alrededores digamos que es pintoresco…

Plaza San Martín
Plaza San Martín

La Plaza San Martín está conectada con la Plaza de Mayo por la peatonal calle Florida, un tradicional lugar de compras de los habitantes de la ciudad. En ella están instaladas las Galerías Pacífico, un monumental edificio construido a finales del siglo XIX para albergar la tienda Bon Marché y que, luego de varios años de abandono, fue reinaugurado en 1990 como centro comercial. A pesar de tener las mismas tiendas que el 95 por ciento de estos centros en todo el mundo, vale la pena visitarlos por su relevancia arquitectónica y artística: está inspirado en la Galería Vittorio Emmanuele de Milán y  cuenta con una espectacular cúpula cubierta por frescos y diversos murales. Nosotros no lo supimos entonces, pero de lunes a viernes hay visitas guiadas a las 11:30 y 16:30, con una duración de 20 minutos. En el mismo edificio, planta superior, se encuentra el Centro Cultural Borges, con auditorio y salas de exposiciones (algunas de pago y otras gratuitas).

Galerías Pacífico
Galerías Pacífico

En general, nos parece perfecto que el patrimonio se recupere no sólo para albergar organismos oficiales, hoteles (de lujo) o museos, sino también para usos más livianos. Otro ejemplo de ello es el Mercado de Abastos, en la Av. Corrientes, entre Agüero y Anchorena, al que nos acercamos a continuación. Tras dejar de funcionar en 1984 como mercado proveedor de frutas y verduras, fue recuperado como centro comercial, y la reforma respetó el estilo arc déco con que se construyó en 1934.

Saliendo del Mercado de Abastos, ya de camino al hotel, nos sucedió lo más extraordinario que nos puede suceder en cualquier viaje… ¡pero eso dejaremos que sea Gizmo Saint-Mark el que lo cuente!

GIZMO TE CUENTA

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Siempre preparado para dar el do de pecho

Después de quedarme sin cantar en el balcón de la Casa Rosada, pensé que podría quitarme la espinita en el Teatro Colón. ¡Otro chasco! Durante la visita entramos al ensayo pero la Orquesta sólo tocó a Wagner. ¡Esas óperas alemanas no me gustan! ¡Yo quería cantar bel canto italiano, que es más divertido y tiene muchas coloraturas! Por si alguien no lo sabía, el típico crescendo rossiniano está inspirado por un montón de Gizmos cantando a la vez, ¡cada vez más y más!

En el concierto al que fuimos, se sentó delante mío un señor muy viejecito y muy arrugado que ligeramente marcaba los tiempos con la cabeza (yo llevo el compás con las orejitas, como todo buen Gizmo). Papa Carlos me dijo que era José Antonio Abreu, fundador de la Orquesta y Premio Príncipe de Asturias. Quise discutir con él la idea de una formación de 200 Gizmos tocando el tambor, ¡pero los papas no me dejaron acercarme al maestro! Seguro que lo habría considerado una super idea…

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En el Salón de Baile del Palacio Paz

Los papas tampoco me dejaron demasiado tiempo para hacerme fotos en el Obelisco: apenas diez minutos. Eso sí, a pesar de mis piernas cortitas, ¡conseguí cruzar la Av. 9 de Julio antes de que cambiara el color del semáforo!

Seguimos viendo casas super chulas y llegamos al Palacio Paz, de donde salí con muchas ideas para decorar la atalaya. Por ejemplo: una sala  circular, toda de mármol… ¡ideal para patinar y bailar!…… Es muy fácil deslizarse sobre la tripita en un suelo de mármol.

Después de visitar dos centros comerciales (y no comprarme nada) la verdad es que no estaba de buen humor. Entonces, de camino al hotel, en una tienda de la Av. Corrientes (una calle ya mítica para nosotros)… ¡Papa Carlos encontró a un nuevo Gizmo! Se parecía a Gizmo Mediano pero era un poco más redondito… Tenía pinta de pillo, por eso decidimos llamarlo Gizmo Quilombo. ¡Ya somos 7! ¡Gizmos power!

GIZMO-VALORACIÓN

gizmogizmogizmo Palacio Paz

gizmogizmogizmo Paseo por Retiro

gizmogizmogizmo Plaza San Martín

gizmogizmogizmo Teatro Colón

gizmogizmo Galerías Pacífico

gizmo Antiguo Mercado de Abastos

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