Museos, paisajes, monumentos, lugares de alto valor histórico-cultural…. sí, sí, todo muy interesante ¡pero viajar es mucho más! Un buen Gizmo Viajero recorre Buenos Aires con todos sus sentidos alerta, abierto a nuevas experiencias, especialmente a una de las mejores: la gastronomía. ¿Que sería un viaje a Argentina sin hablar de comida? Porque si bien es verdad que los Gizmos son adorables, cuando están hambrientos, o no les gusta la comida, se convierten en pequeñas y orejudas armas de destrucción masiva… ¡que pueden hundirnos el viaje!

Antes de empezar, una recomendación y una aclaración. La recomendación: en www.guiaoleo.com.ar/ encontraréis información útil y fiable sobre restaurantes en Buenos Aires. El aviso: aunque Argentina es uno de los grandes productores de vino del mundo, y no podíamos volvernos sin haberlos probado, en general bebemos agua, así que no comentaremos nada al respecto.

Palermo, donde estuvimos alojados la mitad del tiempo que duró el viaje, fue el barrio que más exploramos, gastronómicamente hablando, y por allí comenzamos.

Nucha (Armenia 1540) creado por un genio de la pastelería, la repostera Regina Vaena, en el garaje de su hogar, cuenta ahora con ocho locales en puntos claves de la ciudad. La sucursal de Palermo Viejo, frecuentada por una clientela pija, nos acogió cuando estábamos al borde del desmayo tras un vuelo interminable. ¡Sus medias lunas y pasteles nos cargaron las pilas y nos llenaron de buenos presentimientos sobre lo que la ciudad nos depararía! A partir de ahí, el pobre Gizmo St Marks creyó que podía untarlo todo con dulce de leche. Frente al escaparate que atesora tortas, muffins y demás postres hipercalóricos tuvimos enormes dudas sobre qué elegir…

IMG_5848

El Museo Eva Perón (J.M.Gutiérrez 3926) ocupa un edificio declarado “monumento histórico nacional” y alberga una colección de recuerdos y documentos (que no visitamos). En el gran patio y los bajos del edificio se encuentra el restaurante, con un menú de mediodía que mezcla clásicos argentinos e influencias mediterráneas. En resumen, un lugar agradable y una comida pasable, el punto negativo fue la lentitud del servicio, que llegó a exasperarnos.

La Cabrera (José Antonio Cabrera 5099) parrilla que todas las guías recomiendan y en donde es imposible comer sin reserva (a no ser que quieras enfrentarte a una espera de dos horas o, como hicimos nosotros, comer en el bordillo de la acera). Fue nuestra gran decepción. Estábamos dispuestos a zamparnos nuestra primera gran pieza de carne argentina y, la verdad, no entendimos el porqué de tanto revuelo… Buena ambientación y ya está, demasiado turístico y sobrevalorado, mala relación calidad/precio.

Al lado de nuestro hotel en Palermo se hallaba una de las sucursales de Bellagamba (Francisco Acuña de Figueroa 1291), ideal para una cena rápida y sin pretensiones, un poco de ensalada, algunas empanadillas y una escalopa.

1893 (Av. Raúl Scalabrini Ortiz 701 esq. Loyola) es una acogedora pizzería a la que se puede llegar andando desde Palermo. Allí cenamos un domingo por la noche unas pizzas a la parrilla sensacionales (recomendación del camarero)… ¡y tan grandes que ni Gizmo se las pudo terminar! Que hubiéramos pedido una selección de empanadas (también muy ricas) seguramente no ayudó… La mejor pizzería que visitamos en Buenos Aires sin lugar a dudas.

Bio (Humboldt 2192) es el primer restaurante orgánico de Buenos Aires (como veis, estamos abiertos a todo tipo de experiencias culinarias), con un buen y saludable menú de mediodía que no te deja con hambre.

IMG_5854

Cambiando de barrio, en Recoleta, y gracias al consejo del personal del hotel, descubrimos Rodi Bar (Vicente López 1900), pensamos que con ese nombre el recepcionista nos estaba tomando el pelo, pero después de la primera cena se convirtió en nuestro restaurante favorito en Buenos Aires, y el único en el que repetimos. Un restaurante tradicional, frecuentado exclusivamente por locales (lo que siempre es una buena señal), acogedor y sin pretensiones (no esperéis diseño, luces mortecinas y música chill-out), con un servicio de camareros “de toda la vida” que sabían recomendar buenos platos, sin tener que oír las tonterías de: “ah, no sé, todo está bueno”. Todavía nos relamemos recordando las pastas (¡los mejores raviolis que hemos comido nunca!), las carnes y los postres… ¡Gizmo salió siempre con la tripita super feliz!

A juzgar por la cantidad de fotos de comensales célebres que cuelgan de sus paredes, se diría que El Sanjuanino (Posadas 1515)  es un lugar de visita obligada en Buenos Aires. Allí cometimos un error descomunal, que fue pedir bife, sin fijarnos que TODO el mundo comía empanadas. Bueno, también pedimos empanadas, y estaban bien ricas, pero además (¡nos preocupa que Gizmo se quede con hambre!) pedimos bife. Nos pasó lo mismo que en La Cabrera, pero más exagerado: no es que la carne fuera mala… ¡es que la habían cocido! No podíamos creer que en Buenos Aires no supieran cocinar un trozo de carne, y empezábamos a temer que nos quedaríamos sin probar una a nuestro gusto…

En Recoleta también cenamos en Koi (Junín 1281), un sushi bar un tanto desangelado pero correcto.

Chan Chan (Hipólito Yrigoyen 1390) es un restaurante peruano que da a la fachada trasera del Palacio Barolo, en los alrededores de la Avenida de Mayo. Es un lugar sencillo, con una comida sabrosa a buen precio.

IMG_5853

Guerrín(Av. Corrientes 1368) es una pizzería clásica de la ciudad, a la que acudir a la salida de cualquier espectáculo y tener una perspectiva de la vida porteña. Un local bullicioso, enorme, siempre lleno y con un ritmo frenético. La verdad, las pizzas no eran nada del otro mundo: una masa enorme (pero esponjosa) y un montón de queso insípido que sostenía los 3 o 4 ingredientes puestos allí sin demasiada. Un fast-food al que acercarse por ver el ambiente de Corrientes.

1880 (Defensa 1665) es una antigua casona frente al parque Lezama, decorado con nostalgia gaucha (los baños, quizás “demasiado” nostálgicamente). Aquí comimos de lejos la mejor carne en todo nuestro viaje. ¡Qué maravilla de chorizos, morcillas, bifes, tira de asado y qué bien cocinados! Las raciones son abundantes, así que mejor preguntar. El servicio, excelente. Los domingos, cuando se celebra el mercado de antigüedades de San Telmo, es imprescindible reservar.

La visita a Retiro coincidió con un festivo nacional. Como no había un alma por las calles, ya pensábamos que tocaría ayunar, así que nos llevamos una sorpresa cuando al acercarnos a El Federal (San Martin 1015) a probar suerte, descubrimos que estaba abierto. Eso sí, no había nadie más, aunque no importó. Los camareros nos parecieron muy agradables y el restaurante dispone de un menú basado en los sabores argentinos, con un punto creativo, que nos gustó.

Por último, en Puerto Madero, con vistas al dique, se halla Central Market (Macacha Güemes 300 Dique 4). La comida es aceptable, con ínfulas de creativa, y un servicio que se entretiene hablando y cuando tiene tiempo te retira el plato. Con un concepto pseudo-alto ejecutivo, teniendo en cuenta lo elevado de los precios es inevitable pensar que realmente estás pagando otras cosas (la ubicación, la ambientación).

IMG_5847

GIZMO TE CUENTA

Comida!! Comida!! A los Gizmos Viajeros nos encanta comer cuando estamos descubriendo un nuevo lugar, nos vuelve locos probar platos que no conocemos y tener siempre la tripita llena de cosas ricas. Cuando tenemos hambre nos ponemos tristes y un poco de mal humor… pero eso lo hemos sacado de uno de nuestros papas!.
Buenos Aires fue un buen sitio donde comer; pizzas, empanadas y dulce de leche pueden formar la dieta básica de cualquier Gizmo que se precie. También nos gusta la carne y el pescado… somos muchivoros… comemos de todo y en cantidad!.

De toda la lista de restaurantes que hay detallados, aquellos que van a recibir la gizmo-aprobación son cuatro (en orden alfabético):
1880: ¡Por el platazo de tira de asado que nos sirvieron, y lo sabrosa que estaba la carne!
1893: Por tener las pizzas más ricas que hemos comido, con una base crujiente y finísima o esponjosa y ligera…. ¡¡Y grandes!!
Nucha: Por ser un paraíso de los dulces, tanto para desayunar como merendar. Chocolate y dulce de leche, combinación fantástica nada más pisar tierra…
Rodi Bar: Por su comida casera, los raviolis más ricos que me he zampado nunca con salsa cuatro quesos, su ambiente bullicioso de barrio y sus camareros super competentes.

Si coméis en alguno de ellos, espero que comáis bien y a mi salud. ¡Abrazos gízmicos!