Okayama

IMG_7030Llegó el momento de abandonar las verdes (y pasadas por agua) montañas de la península de Kii; atrás quedaron Koyasan, Kumano Kodo y esperamos que algún pecadillo expiado. Los Gizmos Viajeros tenían un nuevo destino: la isla de Miyajima, otro de los centros espirituales de Japón. De camino, pasamos una noche en Okayama.

Un bus mañanero nos trasladó de Yunomine Onsen a Tanabe; lleno de chavales del Japón rural que se pegan unos madrugones de miedo y que se tiran horas cada día en el trayecto a la escuela.

En Tanabe activamos por fin nuestro JR Pass de una semana y tomamos un tren a Okayama (vía Osaka).

A Gizmo Quilombo no le gustan las despedidas, pero llegados a este punto tuvo que resignarse. Después de compartir chubascos, barro y onsens, Clarisa y Enrique partían en busca de sol y playa hacia las poco conocidas islas subtropicales de Japón. Nunca hay que decir “adiós”: ¡nos volvimos a encontrar entre los millones de habitantes de Tokio diez días más tarde!

IMG_6999
Castillo de Okayama

La ciudad de Okayama es conocida principalmente por su jardín Korakuen, considerado uno de los tres más hermosos de Japón. Situado en la orilla este del río Asahi, a 20 minutos de la estación central, el jardín, de 14 hectáreas, data del 1700. Se puede pasear por antiguas casas de té, grandes extensiones de césped, tranquilas colinas o elegantes estanques, y los arces, cerezos y ciruelos ofrecen bellos paisajes según las estaciones. Todo se combina con cuidado para conseguir la armonía con las colinas y las montañas circundantes, constituyendo un claro ejemplo de la síntesis de naturaleza y artificio que parece centro de la estética tradicional japonesa. La vista desde el jardín del castillo de Okayama, a un corto paseo, es muy hermosa.

IMG_7018
Jardín Korakuen

IMG_7033El castillo de Okayama, también conocido como “Castillo del cuervo”, ya que está totalmente pintado de negro, fue construido en la segunda mitad del siglo XVI para servir de residencia a los gobernantes de la región. La gran torre del homenaje de cuatro plantas fue destruida durante la Segunda Guerra Mundial y se reconstruyó en 1966, y es lo único que se conserva además del perfil de las murallas. El interior puede visitarse ya que alberga un museo de historia local; la última planta también brinda buenas vistas del jardín y la ciudad.

Pese a ser una de las ciudades más importantes del oeste de Japón, la ciudad como tal no es bonita y su ambiente no deja de ser provinciano. Aun así, Okayama está a tiro de piedra de Kurashiki, una aldea tradicional japonesa, y también es la puerta de entrada habitual al mar interior de Seto.

En nuestro caso, después de Nagahama, ya habíamos tenido suficiente de aldeas tradicionales recomendadas por Lonely Planet, y también pensábamos acceder al mar interior desde Hiroshima, por lo que, si volviéramos ahora, nos detendríamos en Okayama para visitar el jardín, pero en una escala de 4 o 5 horas hacia/desde Hiroshima, sin hacer noche.

IMG_7005

Miyajima

IMG_7167Amanecimos en Okayama, dijimos de nuevo adiós a nuestras recién recobradas maletas y volvimos al tren-bala.

Esto necesita una aclaración… ya comentamos en unos de nuestros post que el sistema de envío de equipaje entre ciudades es fácil, barato y seguro. En nuestro caso las maletas viajaron de Kioto a Okayama y de allí a Hiroshima. Los días en Koyasan y Kumano Kodo nos apañamos con las mochilas, e igual hicimos en Miyajima.

Desde Oyakama un shinkansen nos llevó a Hiroshima donde cambiamos a un tren de cercanías hasta la estación de Miyajima, y desde allí un ferry hasta la isla. El trayecto y los intercambios son fáciles y bien señalizados. Eso sí, hay varios tipos de ferris y no en todos puede utilizarse el JR Pass, pero hay muchas salidas al día, no os preocupéis.

IMG_7217
Ootorii de Miyajima

La isla de Miyajima, en el mar interior de Seto, ha sido desde tiempos antiguos un lugar sagrado. El primer santuario se construyó probablemente en el siglo VI y los edificios actuales datan del siglo XII.

El santuario de Itsukushima, dedicado a la diosa guardiana de los mares, más allá de su gran valor artístico, revela una destreza técnica única, ya que está construido parcialmente sobre pilotes en el mar. Cuando hay marea alta, parece flotar sobre el agua.

IMG_7127

IMG_7211
Santuario de Itsukushima

El conjunto del santuario en el centro, el mar en primer plano y las montañas al fondo se ha considerado desde el período Edo uno de los tres lugares de mayor belleza escénica de Japón, junto con Amanohashidate y Matsushima.

IMG_7063

Pero si hay una imagen típica de Miyajima, aquello que todo el mundo desea ver, esa es la Puerta Ootorii flotando en el mar a 200 metros del santuario. La torii está construida con madera de alcanforero lacada en bermellón y tiene casi 17 metros de altura. Aun cuando parece firmemente anclada en el suelo, en realidad se sostiene sobre la arena por su propio peso y es posible acercarse a ella cuando baja la marea.

IMG_7202

IMG_7135

IMG_7184

Os recomendamos que os informéis de los horarios de las mareas: no es lo mismo ver la torii flotando en el mar y reflejándose en el agua que verla con todos los percebes al aire en una playa y acercarse a ella tranquilamente. Si podéis verla en ambas situaciones, mucho mejor.

Visitar el santuario y los lugares en las inmediaciones no lleva mucho tiempo, así que vale la pena completar la visita a la isla subiendo en teleférico al monte Misen para disfrutar de las espectaculares vistas del mar interior durante el ascenso y en la estación.

IMG_7079
Teleférico al monte Misen
IMG_7084
Vistas desde la estación
IMG_7096
Kiezu-no-Reikado Hall

Desde la estación del teleférico se puede emprender el ascenso a la cima, donde hay un observatorio. En nuestro caso, debido a trabajos de remodelación, el acceso estaba bloqueado a medio camino, y no pudimos completarlo. Más allá de las vistas panorámicas, en el monte Misen se encuentran diferentes puntos de interés natural o histórico-religioso, siendo el más importante el “Kiezu-no-Reikado Hall”, donde arde desde hace más de 1200 años la llama que prendió Kodo Daishi durante su peregrinación en busca del asentamiento para su monasterio, que acabó siendo el Monte Koya (Koyasan). De este “llama eterna” se prendió la “Llama de la Paz” del “Hiroshima Peace Memorial Park” en homenaje a todas las víctimas del ataque atómico.

No pudimos subir, pero pudimos regresar a pie hasta la zona del santuario; una agradable y fácil caminata de una hora a través de los frondosos bosques vírgenes del monte, que recomendamos si disponéis de tiempo y deseáis caminar, aunque no hay vistas.

Y ahora llega el consejo más importante… Como ya hemos dicho, la isla está considerada uno de los lugares más bellos de Japón, lo que significa que es un popularísimo destino para excursiones de un día, tanto turistas extranjeros como japoneses. Por ello creemos que vale la pena hacer noche y disfrutar de la isla sin multitudes. Presenciar la puesta de sol tras la torii o pasear con la luna rielando sobre el mar no tiene precio. Si eres madrugador, podrás deambular a solas por el santuario antes de la llegada del primer ferry y disfrutar de la calma del lugar… ¡a menos que tengas a un Gizmo pidiendo que le hagan fotos a cada paso!

IMG_7152

GIZMO TE CUENTA

Dejamos las montañas y nuestras aventuras por las rutas de peregrinación sin ver a Totoro, así que estaba un poco triste. Menos mal que nos montamos en un tren-bala y pude entretenerme poniendo cara de velocidad… aunque tuve que despedirme de dos nuevos amigos y eso tampoco me gustó.

IMG_7002

IMG_7197En Okayama visitamos un jardín y un castillo, pero lo mejor estaba en el hotel. Después de tantos días durmiendo en el suelo, ¡encontrar una cama en la habitación fue una sorpresa!

Al día siguiente me llevaron en barco a ver una puerta en medio del mar. Los japoneses son un poco raros pero después de aquellas puertas en medio de la montaña, esto no me sorprendió. Lo que me dejó mosqueado es que pensaba que la puerta flotaba y resulta que está clavada en el suelo, y cuando quitan el tapón del fondo del mar y se vacía un poco, puedes ir hasta allí andando.

Yo no sé quién se dedica a abrir el grifo del mar y a quitar el tapón del fondo, pero cada vez que pasábamos por la puerta unas veces había agua y otras, no. ¡Menudo misterio! Tuve que tomar un poco de pastel para aclararme las ideas y decidir ir a vigilar la zona con los Papas. Vimos una puesta de sol muy bonita y estoy seguro de que hubiera desentrañado el misterio… de no haberme dormido zzzzzz grrrrrr zzzzzz.

IMG_7075