Serengeti, Ngorongoro, Zanzíbar… lugares exóticos que evocan grandes aventuran, y que no podían faltar en el primer viaje de los Gizmos Viajeros a Tanzania.

En este post queremos explicaros la ruta que elegimos para el safari, qué mantendríamos, qué cambiaríamos y por qué. Más adelante, contaremos con detalle los lugares que visitamos, incluyendo la extensión playera a Zanzíbar.

Para que os podáis situar, nuestra visita a los parques del norte de Tanzania tuvo lugar del 2 al 9 de enero de 2016. Como explicaremos, las fechas del viaje obligan a tomar una serie de decisiones.

Nuestro programa fue:

  • Día 1. Llegada al aeropuerto de Kilimanjaro. Pick-up con parada técnica en Arusha (cash y avituallamiento) en ruta al Parque Nacional Tarangire. Visita del parque (3 horas aproximadamente). Ataque de grupo de elefantes.

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  • Día 2. Hacia el lago Natrón a través de la falla del Rift. Vistas impresionantes del volcán sagrado. Llegada a mediodía, calor asfixiante. Visita del lago, cientos de pollos rosas, caminata masái por el bosque.
  • Día 3. Ruta infernal hasta la puerta norte del Serengeti (Klein’s Gate). Gizmo cantando “El círculo de la vida” durante horas sin parar. Plaga bíblica de moscas tsé-tsé en la zona de Lobo. Gizmo conoce a los mini-elefantes peludos.
  • Día 4. Desayuna con los búfalos. Recorremos el interior del Serengeti, de Lobo a Seronera (parte central). Nos enfrentamos a los paisajes de las praderas sin fin. Elefantes en la sabana, felinos en las rocas.
  • Día 5. Seguimos recorriendo Seronera. Simba se come a Dumbo. Un guepardo no corre más que un Gizmo hambriento. Más de dos horas de carretera de gravilla y masaje africano hasta la zona de Ndutu-Serengeti. Miles y miles de ñus y de cebras. Gizmo protege a papa Javi de las hienas por la noche.
  • Día 6. Recorrido por  Ndutu-Serengeti y los Gol Kopjes. Vemos la “migración de los leones”, y hay tantos que Gizmo no puede ni contarlos. Salida de Serengeti y entramos en el Área de Conservación de Ngorongoro.
  • Día 7. Gizmo baja a la caldera de un volcán para buscar rinocerontes. Toda la mañana en el interior del Ngorongoro. Papa Javi a punto de perder un dedo por ataque de águila-roba-empanadillas. Nos despedimos de la vida salvaje.
  • Día 8. Traslado al aeropuerto de Arusha, avioneta hacia Zanzíbar. Gizmo intenta pilotar un avión pequeñito.

Hasta aquí, la ruta que seguimos. A partir de esta experiencia, nos atrevemos a proponer algunos consejos, que esperamos os sirvan si estáis interesados en un safari por Tanzania.

CUÁNDO IR

Al plantearnos ir a Tanzania, resultaba difícil aclararse con la época idónea para hacerlo. Guías, blogs, webs de turismo y agencias de viajes ofrecen información imprecisa e incluso contradictoria. Según unos, nuestro verano es la mejor época; según otros, de junio a septiembre Tanzania se vacía de animales…

Al final, creímos entender que enero podía ser un buen momento para viajar al país, por diversas razones.

Empecemos por la fauna. Estaba claro que en enero las migraciones no están en Kenia. ¿Dónde están? Nos dijeron que en una zona llamada Ndutu. Esto es cierto, y fue espectacular observar a miles de ñus corriendo en fila (¡en fila! y no en un pelotón alocado como corren los Gizmos). No obstante, tampoco es que tuviéramos que abrirnos paso entre los ñus y las cebras, ni era la época para observar los grupos cruzando los ríos tipo reportaje de La 2.

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Por tanto, si os planteáis viajar a Tanzania en enero, y queréis ver las migraciones, os dirán que debéis ir a Ndutu. El problema es que Ndutu es una zona dividida que pertenece una parte (pequeña) a Serengeti, y otra (la principal) a Ngorongoro. Es importante asegurarse que vuestro permiso en Ndutu se refiere al Área de Conservación de Ngorongoro. Nosotros no nos entendimos con la agencia en este sentido, y como nuestro permiso se refería a Serengeti, tuvimos que entrar en Ngorongoro clandestinamente y pasar muy poco rato en la zona, dado el riesgo de ser descubiertos y multados.

También nos dijeron que esa era la época de los alumbramientos, que Ndutu se conoce como “La Gran Paridera”, y que era todo un espectáculo asistir a los nacimientos de las pequeñas cebras y ñus. Esto no fue cierto, y los nacimientos masivos se producen más tarde, ya bien entrado febrero. No por eso se dejan de ver crías de herbívoros.

En lo que respecta a la flora, enero coincide con la llamada época seca corta, que abarca de mediados de diciembre a mediados de febrero. A los Gizmos no les gusta la lluvia (todos sabemos por qué: se les riza el pelo con la humedad y parecen bolas con orejas), lo que es un factor decisivo a la hora de elegir un viaje. Dicho esto, las hierbas en esta época seca corta están muy altas en la parte de Seronera, lo que dificulta mucho la observación de animales. Por un lado, el paisaje es espectacular, con un mar de hierba verde infinito extendiéndose por el horizonte. Por otro, cada aparición de un animal es poco menos que un milagro; puedes tener un león a cinco metros estirado entre las hierbas y no verlo.

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En nuestro caso, nos compensó: no dejamos de ver animales y creemos que las praderas convertidas en un secarral deben de perder mucho encanto.

Además, conseguimos evitar las aglomeraciones que se producen en verano, cuando, por cada león o leopardo que se divisa, quizás se concentren cuarenta o cincuenta coches.

En cualquier caso, hay que elegir. Paisajes verdes, manadas de ñus y cebras pero el resto de animales más difíciles de ver, o un paisaje seco, sin las grandes concentraciones de herbívoros, animales más fáciles de ver (los felinos no migran) y con más gente pululando.

Lo que nos desaconsejaron totalmente es la época de lluvias.

QUÉ VER

La ruta estándar de las agencias es Tarangire/Manyara-Ngorongoro-Serengeti. Respecto de lo que nosotros hicimos (o no), aquí van algunas reflexiones.

Todas las agencias que consultamos ofrecen por defecto pasar la primera noche en Arusha para aclimatarse y reponerse del vuelo. Nos parece un día perdido. Lo más conveniente es buscar un vuelo que llegue a primera hora de la mañana y poner rumbo directo al primer destino, que seguramente será Tarangire o Manyara.

Entre Tarangire y Manyara, nosotros optamos por el primero, que es famoso por su altísima población de elefantes y por los baobabs que dominan el paisaje. Por estas dos razones, aunque Tarangire supone un desvío de unas dos horas por trayecto, la visita nos valió la pena. Pudimos contemplar Manyara desde lo alto de la carretera, y creemos que hubiera sido una experiencia más anodina.

Además, en nuestra ruta ya incluimos un lago, el Natrón, en la frontera con Kenia, un lago salado cuya composición química lo hace casi incompatible con la vida. No sólo el lugar en sí vale la pena, también la ruta que discurre paralela a la falla del Rift, geológica y antropológicamente relevantes, y con un paisaje espectacular. Desde el momento en que aparece el volcán Ol Doinyo Lengai, sagrado para los masái, ya no puedes apartar la vista de él.

Se trata de un destino al poca gente llega, pero absolutamente recomendable, sobre todo para aquellos que tengan predilección por los lugares un pelín remotos.

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El trayecto desde el lago Natrón para entrar al Serengeti por la zona norte de Lobo es un desafío para el conductor y una paliza para los acompañantes. Además, esta zona de Serengeti fue la que nos pareció menos interesante: hierba altísima, no vimos casi animales, por no hablar de las moscas tsé-tsé que nos atacaron a cientos.

QUÉ HACER / QUÉ ESPERAR

Si no habéis realizado nunca un safari, os diremos que no es un viaje activo. Te subes en el coche a las 8 de la mañana, paras para comer una hora y después sigues en el coche hasta casi las 6 de la tarde. En nuestro caso, necesitamos estirar las piernas, pero no es cuestión de alejarse y que te ataque un bicho. Por eso, creemos que, en aquellos sitios que lo permiten, vale la pena aprovechar cualquier actividad extra. Nosotros caminamos por el lago Natrón. Por el lago Manyara sabemos que se puede ir en bicicleta y en el Área de Conservación de Ngorongoro se pueden hacer caminatas por algunos de los volcanes.

Teniendo en cuenta que la caldera del Ngorongoro se puede visitar en un día bien invertido, ahora añadiríamos un segundo día para caminar por el volcán Empakai.

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Respecto a qué esperar, nos parece bastante obvio, pero oyendo los comentarios de algunos viajeros que nos encontramos, tal vez vale la pena comentarlo.

Un safari no es ir al zoo ni ver un reportaje de televisión. Puedes pasarte horas y horas sin encontrar nada y, cuando por fin avistas un animal, puede ser que simplemente esté durmiendo o descasando. La mayoría de felinos (los grandes reyes de los safaris) son de hábitos nocturnos, así que es muy difícil verlos en acción. Hay que tener suerte y paciencia para encontrar animales haciendo “algo”.

Si esperas guepardos cazando gacelas, leones rugiendo sobre una roca en la puesta del sol o cocodrilos atacando ñus, ojalá tengas suerte pero, por si acaso, mejor cómprate el National Geographic y quédate en casa.

RUTA ALTERNATIVA

Con lo que os hemos comentado, si pudiéramos rehacer la ruta, lo haríamos en este sentido:

  • Día 1. Llegada y visita de Tarangire. Dormiríamos a medio camino entre Tarangire y el desvío al lago Natrón, tanto para alargar la visita al parque como para no tener que deshacer parte del camino al día siguiente.
  • Día 2. Recorreríamos el valle del Rift para visitar el lago Natrón. De las actividades que se ofrecen, sin duda optaríamos por la caminata por el lago y el bosque (las otras dos son la excursión a unas cascadas y una visita “cultural” a los masáis).
  • Día 3. Preguntamos a nuestro guía si hubiera sido posible entrar desde Natrón en el Área de Conservación de Ngorongoro y dedicar ese día a recorrer la Crater Highland (Olmoti, Empakai) y, aunque nos contestó que no, habría que confirmarlo, porque valdría la pena intentarlo. La propuesta sería entrar en el Área de Conservación de Ngorongoro por el lago Natrón y recorrer la Crater Highland, deteniéndonos en el volcán Empakai para caminar por él. De no ser posible, desharíamos la ruta del día anterior y entraríamos en el Área de Conservación por el acceso principal. Noche en el Área de Conservación, en alojamiento con vistas de la caldera.

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  • Día 4. Bajaríamos a la caldera del Ngorongoro. Por la tarde, nos trasladaríamos a la zona de Ndutu-Ngorongoro.
  • Día 5. Visitaríamos Ndutu-Ngorongoro, en donde se concentran las migraciones en esa época del año.
  • Día 6. Entraríamos en Serengeti. Nos trasladaríamos a Seronera, con safari en ruta.
  • Día 7. Safari de todo el día por Seronera.
  • Día 8. Por la mañana, haríamos un último safari por Seronera, antes de tomar la avioneta a Zanzíbar desde esta misma zona.