Nos gusta organizar nuestros propios viajes, de ahí que nos consideremos unos viajeros independientes (que no significa mochilero zarrapastroso). Una de las partes más divertidas es la preparatoria, cuando vemos a todos los Gizmos enfrascados con un montón guías, libros de viajes y mil webs abiertas en los múltiples dispositivos que hay por la casa. Si por las circunstancias del país o el tipo de recorrido no queda más remedio, recurrimos a una agencia. Preferimos utilizar empresas locales por el conocimiento más cercano, evitar intermediarios y la posible repercusión sobre la economía local. Para Tanzania, no obstante, después de una no muy buena experiencia en el Tíbet, decidimos contratar una agencia española.

Tanto por las fechas del viaje (primera quincena de enero de 2016) como por decisión propia, uno de los requisitos del safari era hacerlo exclusivo para Gizmo y nosotros dos. Pedimos varios presupuestos, vía email, y descartamos las agencias que:

  1. No prestan el servicio directamente sino que se limitan a subcontratarlo. Es necesario preguntar si guías, vehículo u otros servicios son propios y si tienen personal en el país.
  2. Aquellas que, al enviarles un email con preguntas concretas e indicaciones de la ruta que deseas, contestaban con sus folletos estándar y sin personalizar la respuesta ¡Cúrrenselo un poco!
  3. Ratpanat”. Los conocimos en el B-Travel de Barcelona. Nos acercamos al stand por las impresionantes fotografías de sus alojamientos, pero había una falta absoluta de sintonía y cada vez que nos contestaban por email era con evasivas o con pegas. Fue una decepción.

Las agencias finalistas fueron: “Tabia Safaris” y “Kananga”. El personal de ambas nos pareció  experimentado, eficiente y resolutivo, captaron rápido el tipo de viaje que queríamos, aceptaron nuestras sugerencias y nos dieron consejos útiles. Siendo el viaje que ambas nos acabaron proponiendo muy similar (incluso varios de los alojamientos eran los mismos), los precios de “Tabia” resultaban sensiblemente más económicos, y esa fue la razón que inclinó la balanza.

En general, estamos satisfechos con el servicio recibido, pero no tenemos claro si volveríamos a contratar a la misma agencia. En un viaje así, creemos que la diferencia la marcan el guía, el vehículo y los alojamientos.

Tuvimos suerte con nuestro guía. Freddy era un tipo joven y local que hablaba español perfectamente, conducía con prudencia, nos proporcionó información precisa y se implicó activamente para que pudiéramos avistar el mayor número de animales. Era evidente que tenía una amplia experiencia en el terreno, y lo notamos sensibilizado con una manera responsable de ejercer el turismo. No se relacionó con nosotros más allá de lo estrictamente necesario, pero seguramente nosotros tampoco seamos las personas más efusivas del mundo y lo agradecemos.

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El vehículo estaba un poco hecho polvo pero cumplió con su cometido sin ningún percance. ¡ADVERTENCIA! En nuestro caso, se trataba de una vehículo con 7 plazas para “clientes” y, por lo que vimos, era el tamaño estándar de todas las agencias. Nosotros estuvimos de pie y asomando la cabeza por el techo levantado la mayor parte del tiempo. Eso sí, la distancia entre asientos empieza a ser escasa para alguien a partir de 1,70m, y, en los safaris de grupo de verano, con siete personas ahí metidas (no todas con ventana), más las maletas, el conductor y tal vez un cocinero, la situación debe de ser un poco incómoda. Algunos de los vehículos de grupos que vimos parecían cajas de sardinas. Reflexión: valorad la diferencia de precio entre grupo versus particular, o considerad la opción de agencias que realizan los safaris en camión.

Respecto de los alojamientos, si la agencia con la que se ha contratado el safari dispone de alojamientos propios, dormir en ellos ayudará a abaratar el precio del viaje. Para nosotros el problema es que los dos alojamientos propios de Tabia, en los que dormimos tres de las siete noches, fueron con diferencia los peores.

  • Angani Tented Lodge” es el alojamiento que Tabia posee en las proximidades de Karatu, a medio camino entre Manyara y Ngorongoro. Es una opción útil si se ha visitado Manyara y se pretende entrar en Ngorongoro al día siguiente, o viceversa, pero en nuestro caso, que veníamos de Tarangire, nos obligó, primero, a salir del parque más temprano de lo que nos hubiera gustado, a causa de la distancia que teníamos que cubrir hasta él, y, segundo, a deshacer parte del camino al día siguiente hasta el desvío al lago Natrón. Por lo demás, es un alojamiento estándar con habitaciones tipo chalet, sin ningún encanto especial, pero tampoco un horror. Dormimos allí la primera y la última noche del recorrido, siendo los únicos clientes ambas noches.

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  • Lake Natron Tented Camp” tiene una buena localización y chalets más que aceptables. Oímos al resto de huéspedes quejarse del calor, y realmente las cabañas eran pequeños hornos, pero estábamos en mitad de la nada en África y bajo el nivel del mar. ¿Qué espera la gente? Cena correcta.

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  • Llegar al “Lobo Wildlife Lodge” después de ser recibidos en la entrada del Serengeti por cientos de moscas tsé-tsé fue como un sueño. Nunca nos habríamos imaginado que, oculto entre las peñas, encontraríamos un verdadero hotel habitado por decenas de elefantes de las rocas, con buenas instalaciones y todas las comodidades. ¡Por no hablar de las vistas sensacionales de las llanuras! No todos los días Gizmo se asoma a la ventana de su habitación para descubrir una manada de búfalos bebiendo en la charca cercana. Buena y abundante comida tipo buffet, wifi, gimnasio y diferentes terrazas y miradores. Un alojamiento excelente de una cadena que parece muy recomendable.
  • El “Angani Serengeti Camp”, el campamento móvil de Tabia en la zona de Seronera, supuso una vuelta a la cruda realidad. Situado en medio de una pradera sin demasiado interés, con tiendas con instalaciones precarias, servicios bajo mínimos y mosquitos por todos lados, añadimos que la cena fue muy mala. Alójate en tiendas, decían, es super auténtico, decían…
  • Costó encontrar el “Kati-Kati Tented Camp”, un campamento móvil en la zona de Ndutu-Serengeti, y que nos hizo recuperar la fe en este tipo de alojamiento. En la época de nuestra visita, estaba situado con vistas al lago, tienda amplia, cómoda, con un baño enorme… ¡Un servicio de lujo en medio de la naturaleza más salvaje! (y la cena, muy rica).
  • El “Rhino Lodge” es un alojamiento emblemático en el Área de Conservación de Ngorongoro ya que originariamente fue la base de los rangers de la zona. Para nosotros fue correcto: buenas habitaciones, instalaciones y cena. El único inconveniente es que nuestro guía nos contó que podríamos habernos alojado en el “Ngorongoro Wildlife Lodge” (con unas vistas espectaculares de la caldera) por un precio similar, y, de haberlo sabido, ¡no habríamos dudado!

Esperamos que las experiencias de los Gizmos Viajeros os ayuden a elegir una agencia y unos alojamientos que hagan de vuestro safari una experiencia inolvidable.