Después de pasar la Semana Santa en Shanghái, realizar una corta escapada a San Petersburgo para disfrutar de las Noches Blancas y completar el camino de Santiago, este verano los Gizmos Viajeros han regresado al sudeste asiático.

Las fechas, del 22 de julio al 7 de agosto de 2016. Dos semanas para conocer esa fusión étnica, religiosa y paisajística que conforman Malasia y Singapur.

¡Esperamos que nuestro relato os anime a viajar a una región que nos ha parecido muy interesante!

RECORRIDO

Nuestro recorrido final fue el siguiente:

DÍA RUTA ALOJAMIENTO
1 Salida desde Barcelona por la tarde Avión
2 En ruta Avión
3 Llegada a Kuala Lumpur por la mañana y visita Kuala Lumpur
4 Visita de Kuala Lumpur
5
6 Traslado a Taman Negara y actividades Taman Negara
7 Actividades en Taman Negara
8 Traslado a Georgetown y visita por la tarde Georgetown
9 Visita de Georgetown
10 Traslado a Melaka y visita por la tarde Melaka
11 Visita de Melaka
12 Traslado a Singapur Singapur
13 Visita de Singapur
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15
16 Visita de Singapur y salida hacia Barcelona por la noche Avión

Debido a un retraso en la salida, perdimos la conexión del vuelo en Doha, pero gracias a la actitud combativa de algunos de los perjudicados (entre los que lamentablemente no nos encontramos), evitamos la primera propuesta de la compañía aérea de llegar vía Katmandú y conseguimos que nos recolocaran en el siguiente vuelo directo a Kuala Lumpur, pasando el tiempo de la espera en un hotel cercano al aeropuerto.

MORALEJA: nunca te fíes de las propuestas de las compañías aéreas, el cliente no es lo primero. ¡Si no es culpa tuya, exige lo que te convenga, y plántate si hace falta!

Aterrizamos en Kuala Lumpur la mañana del tercer día y, aunque estábamos bastante destruidos después de “dormir” dos noches en la clase económica de los aviones, la alegría de estar por fin de vacaciones y la ilusión por conocer un país nuevo prevalecieron, y salimos inmediatamente a recorrer la ciudad.

Comentarios sobre los lugares y el tiempo que les dedicamos:

  • Kuala Lumpur: En total fueron tres días (con el primero un poco zombies) y, en nuestra opinión, fue tiempo suficiente. La ciudad no justifica un viaje pero es interesante si recorres el país.
  • Parque Nacional de Taman Negara: el bosque pluvial tropical es uno de los ecosistemas más hermoso que existe por su vegetación exuberante. Vale la pena desplazarse hasta Taman Negara, pero NO como nosotros lo organizamos. Con los safaris africanos en mente, nos alojamos en el “Mutiara Taman Negara Resort” en régimen de todo incluido, también las actividades. Fue un error, no por el alojamiento, que comentaremos más adelante, sino por las actividades, que pueden realizarse por libre y que son un paseo turístico en el peor sentido de la expresión. Si volviéramos, sería para pasar dos o tres noches en un trekking que nos adentrara en el parque.
  • Georgetown: en ocasiones los sobrenombres de los lugares son rimbombantes, pero llamar a la isla de Penang “la perla de Oriente” está justificado. Dos noches y un día y medio para visitar el centro histórico de Georgetown nos supo a poco. Nos quedamos con ganas de pasar más tiempo para relajarnos y disfrutar de la ciudad, pero también poder salir a explorar el resto de la isla.
  • Melaka: situada entre Kuala Lumpur y Singapur, Melaka (o Malacca) es una visita que permite conocer la cultura Peranakan y disfrutar de un centro no muy grande pero repleto de lugares de interés histórico. Un día y medio es suficiente, e incluso un día intenso. Creemos que hacerlo como excursión de un día desde Kuala Lumpur o como parada de unas horas en el trayecto hacia Singapur es un error. Consejo importante: evitar los fines de semana, el reclamo del mercado nocturno de Jonker es una tontada. Llegamos un domingo al mediodía y no tenía nada que ver con el lunes siguiente, cuando tuvimos la ciudad casi para nosotros solos.
  • Singapur: Singapur fue, junto con Georgetown, lo mejor del viaje. Por lo leído y contado, esperábamos una ciudad moderna y aséptica llena de rascacielos con un montón de restricciones, y lo es. Pero también es un lugar sorprendente donde conviven muy diferentes culturas y tradiciones. Una ciudad donde por las noches se colocan puestos de comida callejera a los pies de los modernos edificios de oficinas o donde las cafeterías hipster están a una manzana de un templo de Kali desbordado durante la puya. Cuatro días y medio se nos quedaron cortos.

Si recapitulamos y nos planteamos el viaje a día de hoy, nuestro recorrido sería el siguiente:

  • Entre dos y tres días en Kuala Lumpur, incluyendo la visita de las cuevas Batu.
  • Para la parte activa del viaje, optaríamos entre desplazarnos a Taman Negara, pasando allí tres noches en un trekking por el parque, o visitar Cameron Highlands en la ruta Kuala Lumpur – Penang.
  • Tres noches en Georgetown para explorar el centro histórico y salir también a otros lugares de la isla.
  • Respecto de Melaka, las opiniones están divididas. Uno de los dos la sacrificaría en favor de Georgetown para volar desde allí a Singapur. El otro opina que las dos ciudades coloniales son complementarias y que, si bien Georgetown tiene más encanto, Melaka tiene más importancia histórica y hay que conocerla.
  • Pasar entre cinco y siete días en Singapur.

TRANSPORTE

  1. Transporte interurbano:
  • Kuala Lumpur – Taman Negara: traslado por carretera (en buen estado), unas 4-4,5 horas. Mini-bus organizado por el alojamiento. Comparado con los precios de los autobuses interurbanos, lo que el resort te cobra está totalmente injustificado.
  • Taman Negara – Georgetown: Transfer privado carísimo de casi 8 horas de viaje organizado por el alojamiento en Taman Negara. Pensábamos que tomaríamos alguna carretera secundaría para llegar a Penang, pero deshicimos el trayecto hasta Kuala Lumpur y desde allí nos dirigimos hacia el norte. Trayecto, precio y el tiempo que se pierde, junto con las actividades realizadas los días anteriores, son las razones por las que nos planteamos si la visita al parque vale la pena. Además, cuando llegamos a Georgetown, el conductor fue incapaz de encontrar el hotel, así que paró un taxi local y nos enchufó allí los últimos 5 minutos.
  • Georgetown – Melaka: nuestra intención era tomar un bus nocturno (6-7 horas) y llegar a Melaka de madrugada. Pero no contamos con un factor importante: lo mucho que se suda en Malasia en verano. Habiendo dejado el hotel de Georgetown por la mañana y pasado el día deambulando por la ciudad, no nos apetecía embarcarnos en un viaje en autocar de varias horas sudados como pollos. Será que nos hacemos mayores… Volamos con Malindo Air.
  • Melaka – Singapur: 250 km que tardamos 7 horas en recorrer en autocar. Por calificarlo de alguna manera, diríamos que fue un trayecto accidentado. Llegas a la frontera de Malasia, bajas del bus, dejando la maleta en el autocar, pasas el puesto de inmigración malasio bastante rápido, regresas a tu bus en otro andén, cruzas el atestado puente hasta la isla de Singapur, bajas del bus, pero esta vez con tu maleta, esperas y esperas y esperas casi una hora en inmigración de Singapur, te hacen mil preguntas porque tu pasaporte tiene muchos sellos, te abren la maleta (no el equipaje de mano) porque llevas unas tijeras pequeñas en el neceser, bajas a otro andén, buscas tu autocar, resulta que se ha pirado sin ti, te enfureces, lo flipas con el resto de occidentales que están en la misma situación, ves otro bus de la misma compañía, intentas subir, te pones borde con el conductor, finalmente te colocan en un autobús cualquiera a petar de gente con el que consigues llegar a tu destino, que resulta ser un descampado (pero esa es otra historia).

Punto positivo: es barato; punto negativo: todo lo demás.

Compramos los billetes a través de la app de Easybook, enseñamos el email en la taquilla de la compañía y después al conductor. Ningún problema. La compañía que elegimos por horario fue: 707 Inc: una mierda de servicio.

  1. Transporte urbano:
  • Kuala Lumpur: la red de transporte público es extensa y eficiente. Existen tarjetas recargables multiviajes pero dado el bajo precio y los pocos trayectos que realizamos, decidimos pagar cada billete de manera individual. Se pueden encontrar app de uso offline con el mapa integrado de las diferentes líneas, y que son de mucha utilidad.

Realizamos el traslado desde el aeropuerto en un taxi de precio fijo cuya taquilla se encuentra en la misma terminal del aeropuerto. Con dos personas sale a cuenta más que la combinación de tren y metro hasta el alojamiento; el problema es que no se puede compartir con viajeros que vayan a otros destinos porque sólo realiza una parada (y por mucho que intentes negociar, no vas a sacar al taxista de ahí).

  • Georgetown: el centro histórico es amplio pero nada que no pueda recorrerse a pie. De todos modos, nos ofrecieron un bus turístico con un par de rutas que salían de la ciudad y nos pareció una buena opción para despreocuparse de los traslados. Si pasásemos más tiempo allí, sería nuestra elección.
  • Singapur: la red de transporte público está considerada una de las mejores el mundo. Extensa, eficiente y a una temperatura polar, el único inconveniente es que termina, cual Cenicienta, a las doce de la noche. En esta ocasión optamos por la tarjeta recargable EZ-link comprada en la estación del metro y de la que nos devolvieron el dinero sobrante cuando nos fuimos.

Mismo comentario respecto de las app offline que para Kuala Lumpur.

A pesar de que la ciudad es cara, los taxis no lo son tanto, así que tomamos uno para llegar al aeropuerto la noche de la partida.

ALOJAMIENTO

En todos nuestros viajes intentamos combinar diferentes tipos de alojamientos porque nos gusta variar y porque el presupuesto no es ilimitado.

Moderno apart-hotel situado a 5 minutos de la parada “Bukit Nanas” del monorail y a 15 minutos andando de las Torres Petronas. Es una buena base para visitar la ciudad pero  hay que tener en cuenta que en las cercanías del hotel no hay ni bares ni restaurantes. Eso no supuso un problema gracias al buen transporte público.

No estamos hablando de una habitación al uso, sino de un muy amplio apartamento plenamente equipado: salón con cocina abierta, habitación, vestidor y despacho. Buena conexión wi-fi.

Si bien nuestra habitación era excelente, el punto fuerte del edificio se encuentra en la planta 50, donde se sitúa una piscina infinita con vistas de las Torres Petronas y la Torre Menara. A primera hora de la mañana, o iluminadas por la noche, el espectáculo es impresionante.

Nos parece que por calidad-precio es una opción más que recomendable.

En general, es un buen alojamiento, pero nos esperábamos un lugar más tranquilo y con menos familias. El complejo, al que sólo se puede llegar por barca desde el pueblo situado en la orilla contraria, tiene 100 cabañas así como zona de dormitorios y es una de las puertas del Parque Nacional de Taman Negara.

Optamos por una cabaña separada, con porche, habitación amplia y cómoda, con un buen baño. Sin conexión wi-fi (una señal muy débil en la zona del comedor).

Las comidas eran correctas, si bien nos cansan los buffets, y más de dos días no lo habríamos soportado.

Ya hemos comentado que la experiencia en Taman Negara no fue del todo satisfactoria, pero si se quiere un primer contacto con la selva, alojarse aquí y hacer las actividades por cuenta propia puede ser un buen plan.

El mejor alojamiento del viaje, un lugar estupendo al que no dudaríamos en volver.

Situado en el centro histórico de Georgetown, en una casa tradicional restaurada con mucha clase. La habitación era amplia y con todo tipo de comodidades y detalles como, por ejemplo, una Nespresso o un trozo de pastel casero que te esperaba cada tarde al volver (¡eso son vacaciones!). El personal fue amable y proactivo, proponiéndonos lugares a visitar e informándonos de las actividades culturales de aquellos días. El desayuno, servido a la carta en el restaurante del hotel, fue el mejor del viaje.

También en el centro histórico, no merece el lugar que mantiene en los rankings y las recomendaciones de las guías. Seguramente fue uno los primeros alojamientos en casas tradicionales restauradas, pero se ha quedado antiguo. La habitación, pequeña y sin comodidades básicas (no tiene nevera en una ciudad tan calurosa), con una conexión wi-fi fluctuante. El personal, correcto pero seco, y el desayuno, pasable. Punto positivo: la ubicación y el precio.

El alojamiento más caro de todo el viaje está situado en el edificio del centro comercial “Orchard Gateway” y sobre la estación de metro de “Somerset”. Perfectamente conectado a la red de transporte público pero en una zona con muy poco encanto: todo son centros comerciales, cafeterías de cadenas internacionales y food courts.

Instalaciones modernas, habitación amplia y cómoda con muy buena conexión wi-fi. El personal, amable, como se espera de un hotel de esta categoría.

Fantástica la piscina infinita de la planta 20, con una amplia zona de relax, bar y vistas de la ciudad y del icónico hotel Marina Bay Sands. Empezar el día con un chapuzón a solas con esa panorámica fue un lujo.

Recomendamos el lugar si tienes un buen presupuesto y no te importa rodearte de tiendas y poco más.

Habiendo satisfecho nuestro capricho de alojarnos en un hotel con vistas en Singapur, las últimas noches nos mudamos a este enorme hotel invadido por grupos de turistas asiáticos. Las instalaciones parecen modernas y están en buen estado. El personal no pasó de correcto.

La habitación es pequeña y ruidosa (se oye lo que pasa en las habitaciones contiguas y a todo el que trasiega por el pasillo). La piscina no es muy grande y está abarrotada de gente.

Dado el precio de los hoteles en Singapur, el hotel Boss era asequible para nuestro presupuesto, pero no volveríamos.

Lo mejor es su ubicación. A menos de 5 minutos de la estación de metro de “Lavender”, se encuentra enclavado entre “Little India” y el barrio musulmán de “Kampong Glam”, y a 10 minutos de la hipsteriosa Jalan Besar. Las zonas son perfectas para pasear y están repletas de restaurantes de todo tipo, bares y cafeterías. Si volviésemos a Singapur, seguramente buscaríamos un hotel boutique en esta misma zona.

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