“El mejor café del mundo se produce en Colombia”. ¡Cuántas veces los Gizmos habían oído a sus papas pronunciar esta frase ante una humeante taza de café!

“¿Por qué entonces nunca hemos ido a Colombia?”, preguntaron los Gizmos.

“Hay una guerra civil desde hace décadas y es un país muy violento, imposible”, fue la respuesta estándar, aquella que los hacía volverse enfurruñados y farfullando a la Atalaya.

“No puede ser, ¡hemos de tomar cartas en el asunto!”, susurraron los Gizmos. Y se encerraron demasiado tiempo en la Atalaya, con pinta de estar tramando algo…

Esto sucedió en el verano de 2012. Pocas semanas después, el presidente Juan Manuel Santos anunció el comienzo de las negociaciones entre el gobierno y la guerrilla de las FARC, que desembocaron en el acuerdo de paz de 2016.

“Ahora ya podemos viajar a Colombia, ¿verdad?”, dijeron los Gizmos, satisfechos.

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Alto del Aguacate en Tierradentro

La ruta

Ciudades y pueblos coloniales cargados de historia, una naturaleza prodigiosa que concentra en sus más de 50 parques nacionales toda la diversidad de los paisajes de América, unas gentes amables y hospitalarias, deseosas de mostrar al turista la mejor cara del país… Eso y más es lo que se puede encontrar en Colombia.

Dos semanas es tiempo insuficiente para un país así, pero intentamos sacarle el máximo partido al tiempo disponible y al presupuesto.

Al coincidir nuestro viaje, del 24 de agosto al 11 de septiembre de 2018, con la temporada de avistamiento de ballenas jorobadas en la costa del Pacífico, diseñamos una ruta por el sur, dejando para otra ocasión lugares como Medellín o Cartagena, aunque nos morimos de ganas de visitarlos. 

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Salento

Esta fue la ruta:

DÍA VISITAS NOCHE
1 Vuelo BCN – Bogotá. Llegada por la noche Bogotá
2 Bogotá (La Candelaria) Bogotá
3 Bogotá (Monserrate) Bogotá
4 Bogotá (Por la mañana: excursión a Zipaquirá. Por la tarde: Usaquén y Parque de la 93) Bogotá
5 Bogotá (Museo del Oro, Ciudad Universitaria y Biblioteca Virgilio Barco) Bus Bogotá – Armenia – Salento
6 Haciendas cafeteras y Salento Salento
7 Trekking por el valle de Cocora – Salento Salento
8 Bus Salento – Armenia – Buga. Paseo por Buga. Por la tarde, bus a Cali Cali
9 Cali (San Antonio y centro) Cali
10 Bus a Buenaventura y ferry a Ladrilleros Juanchaco
11 Excursión a los manglares y salida en barco para avistar ballenas Juanchaco
12 Ferry a Buenaventura y bus Buenaventura – Cali – Popayán. Por la tarde, paseo por Popayán Popayán
13 Bus a San Agustín San Agustín
14 San Agustín San Agustín
15 Transfer a Tierradentro. Por la tarde: Alto de San Andrés y Alto del Aguacate Tierradentro
16 Por la mañana: Alto de Segovia, Alto del Duende y el Tablón. Por la tarde: capillas doctrineras (3 capillas) Tierradentro
17 Bus a Popayán. Por la tarde, paseo por Popayán Popayán
18 Por la mañana, Popayán. Por la tarde, vuelo Popayán – Bogotá – BCN En ruta

En general, estamos satisfechos con la distribución de los días. De volver, creemos que cuatro días son demasiados para Bogotá, que es una ciudad interesante, pero menos que los otros lugares del viaje (y con un clima terrible). Con tres días se puede visitar tranquilamente el barrio colonial de la Candelaria, los museos más destacados (el del Oro y el de Botero, también el Nacional), disfrutar de sus estupendos restaurantes y cafés, y aún queda tiempo para la excursión “típica” de un día a Zipaquirá y su catedral de sal, y para alguna visita “fuera de ruta”, como la Ciudad Universitaria o la Biblioteca Virgilio Barco. Como veis, a Monserrate ni lo mencionamos…

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Plaza de Bolívar en Bogotá

El día que le quitaríamos a Bogotá lo pondríamos en el eje cafetero, un paisaje cultural tradicional único y un destino ideal para el slow travel. Con sólo un día de más, no creemos que valga la pena cambiar de base, y lo invertiríamos en los alrededores de Salento (Filandia, Buenavista, Calarcá, Montenegro, museo Quimbaya, cascada Santa Rita…). Con más tiempo, podríamos pasar la mitad en Salento y la mitad en alguna otra zona del eje, como Salamina, en el departamento de Caldas, o El Cairo, en el departamento del Valle del Cauca.

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Hacienda cafetera

Nos tomamos Cali como una parada algo forzosa en el camino a la costa, y lo cierto es que la ciudad nos sorprendió gratamente. Pasamos un día super agradable, con prudencia pero sin agobios, y el barrio colonial restaurado de San Antonio está, además, cuajado de estupendos restaurantes y cafés.

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Complejo religioso de San Francisco en Cali

Ver ballenas jorobadas de 20 metros con sus crías ha sido una de nuestras experiencias más emocionantes, y justifica de sobras el desplazamiento hasta la costa del Pacífico. De volver, intentaríamos maximizar los avistamientos, saliendo la misma tarde de la llegada y al día siguiente. Después de esta segunda salida, nos volveríamos a Cali, en parte porque Junchaco es una calle llena de basura enlodada y unas cuantas casuchas, y en parte para no hacer de un tirón el traslado a Popayán, que fue muy pesado.

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Ballena jorobada en la costa del Pacífico

Popayán está considerada la segunda ciudad colonial más importante de Colombia después de Cartagena. Es indudablemente hermosa y con un casco antiguo muy compacto, pero se ve en medio día (eso, si se tiene la suerte de encontrar las iglesias abiertas), por lo que tampoco volveríamos a hacer un recorrido circular Popayán – San Agustín – Tierradentro – Popayán, sino que después de Tierradentro nos trasladaríamos a Neiva, desde donde también salen vuelos diarios a Bogotá, y que queda cerca del pequeño desierto de la Tatacoa, al que dedicaríamos la última mañana.

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Casco antiguo de Popayán

Tierradentro, aparte del impresionante conjunto arqueológico de los enormes hipogeos ornamentados prehispánicos y del espectacular entorno, cuenta en sus alrededores con un interesante conjunto de siete capillas doctrineras, que, con una mañana más allí, podríamos visitar en su totalidad.

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Hipogeo en Tierradentro

En cuanto a San Agustín, el mayor conjunto de monumentos religiosos y esculturas megalíticas de Sudamérica, increíblemente poco conocido, en un día pudimos explorar tranquilamente los dos conjuntos más importantes (parque arqueológico y Alto de los Ídolos), más el Salto de Mortiño y el estrecho del río Magdalena. De volver, y para evitar deshacer desde San Agustín un camino que se hace pesado, saliendo de Popayán llegaríamos a San José de Isnos, donde contrataríamos un taxi para acercarnos ese día al Alto de los Ídolos, el Alto de las Piedras, el salto de Bordones y el salto de Mortiño, yendo a dormir a San Agustín. El segundo día nos centraríamos en el parque arqueológico y por la tarde disfrutaríamos en el alojamiento de este paisaje natural impresionante.

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Parque arqueológico de San Agustín

En resumidas cuentas, esta sería la ruta “mejorada”:

DÍA VISITAS NOCHE
1 Vuelo BCN – Bogotá. Llegada por la noche Bogotá
2 Bogotá (La Candelaria) Bogotá
3 Bogotá (excursión a Zipaquirá) Bogotá
4 Bogotá (Museo del Oro, Ciudad Universitaria y Biblioteca Virgilio Barco) Bus Bogotá – Armenia – Salento
5 Haciendas cafeteras y de Salento Salento
6 Trekking por el valle de Cocora Salento
7 Alrededores de Salento (Filandia, Buenavista, Calarcá, Montenegro, museo Quimbaya, cascada Santa Rita…) Salento
8 Bus Salento – Armenia – Buga. Paseo por Buga. Por la tarde, bus a Cali Cali
9 Cali (San Antonio y centro) Cali
10 Bus a Buenaventura y ferry a Ladrilleros. Por la tarde, salida en barco para avistar ballenas Juanchaco
11 Excursión a los manglares y salida en barco para avistar ballenas. Ferry a Buenaventura y bus Buenaventura – Cali. Cali
12 Por la mañana, bus a Popayán. Resto del día: paseo por Popayán Popayán
13 Bus a San José de Isnos y visita del Alto de las Piedras. Traslado a San Agustín San Agustín
14 San Agustín San Agustín
15 Transfer a Tierradentro. Por la tarde: Alto de San Andrés y Alto del Aguacate Tierradentro
16 Por la mañana, Alto de Segovia, Alto del Duende y el Tablón. Por la tarde: capillas doctrineras (3 capillas) Tierradentro
17 Por la mañana: capillas doctrineras (4 capillas). Por la tarde, bus a Neiva Neiva
18 Por la mañana, desierto de la Tatacoa. Por la tarde, vuelo Neiva – Bogotá – BCN En ruta

Los alojamientos

Bogotá: Hotel Vilar América

Alojamiento con personal amable y orientado al servicio, muy buena ubicación para visitar Bogotá y desayuno muy completo. Nos beneficiamos de un upgrade a habitación “Élite”, distribuida en varios espacios, con cocina totalmente equipada, sala de estar, dormitorio y baño: fantástica. 

Hotel muy recomendable, con una relación calidad-precio imbatible.

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Hotel Vilar América

Salento: Reserva El Cairo

Pequeña hacienda situada a unos 4 kilóemtros de Salento en dirección al valle de Cocora (inevitable acordar transportes para salir del alojamiento). 

Lugar muy tranquilo con preciosas vistas de los alrededores y un par de bonitos senderos por las proximidades. 

Habitación amplia y cómoda. Buen desayuno.

Personal amabilísimo y buenos consejos para recorrer la zona.

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Reserva El Cairo

Cali: Hotel Colina de San Antonio

Bonito hotel con una excelente ubicación cerca de los restaurantes y cafés de San Antonio, y a corta distancia del centro.

Por lo demás, como alojamiento, es mediocre: no hay recepción, sólo una pequeña oficina con personal que parece no saber lo que tiene que hacer.

La amplia habitación, con salón y cocina abierta, es poco confortable (detalles como una única mesita de noche o sin enchufes junto a la cama). Un ventanal y una ventana daban a una pared blanca a menos de un metro. Limpieza regular o mala (las almohadas olían a humedad).

El desayuno, pobre, se sirve en la misma habitación ya que no hay comedor o bar.

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Hotel Colina de San Antonio

Juanchaco: Hotel Palma Real

El Hotel Palma Real merece la peor valoración: una indecente relación calidad-precio (comparado con otros lugares de Colombia), un lugar viejo y mal mantenido, sucio (habitación, baño, ropa de cama, toallas) y trato descuidado y poco profesional. El camino a la playa sólo se puede calificar de vertedero.

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Hotel Palma Real

Popayán: Hotel La Plazuela

 Hotel con excelente ubicación en el centro histórico, ideal para recorrer la ciudad. Atención correcta por parte del personal.

Habitación amplia y baño moderno. Insonorización respecto de la calle pero no del patio interior, lo que puede dificultar el descanso. 

Desayuno estándar.

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Hotel La Plazuela

San Agustín: Hotel Monasterio San Agustín

Maravilloso hotel en las tranquilas afueras de San Agustín. La decoración de las zonas comunes es preciosa.

La habitación es amplia y muy cómoda. Se puede pedir que se prenda la chimenea o descansar en la hamaca del balcón con vistas a los cafetales.

Personal de recepción amable y útil para preparar las visitas. 

Desayuno con oferta variada, riquísimo. El único pero es el menú de la cena, caro y sin personalidad, con platos excesivamente internacionales.

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Hotel Monasterio San Agustín

Tierradentro: La Portada Tierradentro

Buena opción para visitar la interesante zona arqueológica de Tierradentro. Alojamiento rústico, limpio y cómodo. 

Personal amable y acogedor, y comida riquísima. 

Buena relación calidad-precio. Tal vez la distancia a la entrada del parque arqueológico es el único inconveniente.

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La Portada Tierradentro

Los desplazamientos

Realizamos la mayoría de desplazamientos en autobús, salvo tres: el de Buenaventura a Ladrilleros, que sólo puede ser en barco; el de San Agustín a Tierradentro, para el que optamos por un transfer privado que contratamos en el hotel de San Agustín, puesto que la opción de transporte público obligaba a enlazar varios buses, con la consiguiente pérdida de tiempo; y el final de Popayán a Bogotá, que hicimos en avión.

Los autobuses colombianos distan de ser los más confortables que hemos conocido: pequeños, estrechos, viejos. Para colmo, el estado de muchas carreteras deja bastante que desear, lo que hace que las distancias se midan en tiempo, no en kilómetros. La palma en este sentido se la lleva el trayecto de Popayán a San Agustín, 175 kilómetros a través del Parque Nacional Puracé que tardamos en recorrer… ¡8 horas!

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Embarcadero de Buenaventura

La parte positiva es que hay autobuses a casi todos los sitios, que las salidas son frecuentes y que los conductores nos parecieron bastante responsables al volante, aunque, eso sí, su afición por el reguetón a toda pastilla puede resultar desquiciante…

Por nuestra parte, y en un innecesario momento previsor, compramos por internet el billete del traslado nocturno de Bogotá a Armenia, pero es muy fácil llegar a los terminales de bus y preguntar precios y horarios en la infinidad de compañías. Algunas son incluso reticentes a venderte los billetes por adelantado y te recomiendan que los compres el mismo día.

No podemos dejar de mencionar una anécdota. Olvidamos una bolsa con regalos en el bus de Cali a Buga. Al darnos cuenta a los 5 minutos, llamamos al número de la compañía que figuraba en el billete. La persona que nos atendió, con la referencia que le dimos, nos facilitó el nombre y el teléfono de nuestro conductor. Lo llamamos y, tras explicarle lo que había pasado, nos contestó que la bolsa seguía en el autobús y que la dejaría en la oficina de la compañía en la estación de Cali. Cuando llegamos a Cali unas horas más tarde, la bolsa estaba allí, ¡así que afortunadamente los Gizmos no tuvieron que lamentar la pérdida de la pieza que habían adquirido para su museo!

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Autobús de Popayán a San Agustín